El diamante es uno de los minerales más preciados del mundo por sus características físicas y ópticas. Tiene la más alta dureza y un brillo único, lo que provoca un impacto visual muy especial cuando se encuentra engarzado en una joya.

Muchas veces, nuestros clientes nos preguntan si se trata de un diamante o brillante. La respuesta es que la piedra en bruto es el diamante, la cual se transforma en brillante una vez tallada.
Entre los tallados más tradicionales, si son de forma redonda, podemos nombrar varias categorías.

Las más clásicas son:

Brillante ocho facetas, lapidado en 16 facetas, 8 en la corona y 8 en el colé.
Brillante, lapidado en 58 facetas en total entre la corona y el colé de la gema.

Otra condición del diamante es su forma o talla, sobre la base de lo cual se diseña la joya. Las más tradicionales son redondo, carré (cuadrado), baguette (rectangular), oval, gota, etc.

Determinar el valor de un brillante dependerá de su talla, pureza y peso. La tabla de medición es el quilate. Se habla frecuentemente de puntos, donde la relación es que 1 quilate equivale a 100 puntos.

Lo descripto es una visión básica de las particularidades del diamante, que presentado en una joya, deja reflejada la nobleza y belleza de la gema.